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 GRAN RESERVA 890 GRAN RESERVA 904

 VIÑA ARDANZA RESERVA VIÑA ARANA RESERVA

VIÑA ALBERDI CRIANZA

MARQUES DE HARO

 

10 de julio de 1890.

 

Aquí comienza la historia.

 

Aquel día, cinco familias riojanas y vascas que compartían su gran pasión por el vino, fundaban la ‘Sociedad Vinícola de La Rioja Alta’. Así se iniciaba una apasionante aventura empresarial en la que los fundadores tienen como gran ilusión la elaboración y crianza de vinos de alta calidad de Rioja. Una región de tradición vinícola milenaria que se vio beneficiada a finales del XIX por de la llegada de bodegueros y enólogos franceses afectados por la devastadora filoxera.

Calidad, elegancia, innovación, sentimiento, evolución,… Son los pilares que erigieron las cinco familias que fundaron la bodega y sobre los que se ha cimentado una forma de vivir, sentir y elaborar vinos de la máxima calidad que continúan evolucionando desde la sutileza y la perfecta adaptación a los nuevos gustos gastronómicos.

Así comenzó una permanente búsqueda de la excelencia que, en pleno siglo XXI, persiguen con idéntica ilusión, extrayendo lo mejor de la sabia tradición enológica –fabricación de nuestras barricas, trasiega artesanal, largas crianzas, etc.- y conjugándola con la más moderna tecnología elaboradora.

Convencidos de que  un gran viñedo es la génesis de un excelente vino. Este particular ‘tesoro’ supera las 400 hectáreas de viñedos propios situadas en los mejores pagos de Rioja.

La variedad Tempranillo domina las plantaciones, en las que también contamos con otras variedades autóctonas como Graciano, Mazuelo y Garnacha, imprescindibles para elaborar sus marcas y dotarlas de su marcada personalidad.

Obtener y controlar la calidad de las uvas solo es posible con una producción limitada, inferior a los 5.000 kilos por hectárea, y con un exhaustivo control tecnológico desde el comienzo del ciclo vegetativo hasta la vendimia. Una tecnología de última generación que tambn se aplica durante la elaboración, otorgándo una gran flexibilidad enológica en función de la variedad de la uva, la finca de origen y/o las características del fruto.

Se debe destacar la sensibilidad medioambiental por la que, por ejemplo, no se hace uso de tratamientos agresivos ni abonos inorgánicos y, a su vez, desarrollando proyectos de I+D+i con el objetivo de reducir al máximo los tratamientos en la viña.

En el difícil arte de crear grandes vinos se conjuga la sabiduría de la tradición y de la vanguardia. Para ello, además de la centenaria bodega de Haro, cuentan con unas modernas instalaciones ubicadas en Labastida donde se procede a la vinificación de su propia uva con la ayuda de la más avanzada tecnología.

El roble constituye el núcleo de la crianza y, por ello, fabricamos sus propias barricas, actualmente unas 30.000, en un proceso totalmente artesanal. Con madera importada de Estados Unidos y secada al aire libre durante dos años, los propios toneleros fabrican cada barrica en la tonelería de las centenarias instalaciones de Haro.

Cada seis meses, se trasiega artesanalmente a la luz de la vela todas las barricas. Todo un arte mediante el que favorecen la evolución del vino, limpiando de forma natural los sedimentos y controlandocada barrica individualmente.

Tras el paso por barrica, la crianza se traslada a los botelleros, donde los vinos pulen su personalidad, redondeando y desarrollando todas sus cualidades.

 

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